lunes, 1 de febrero de 2021

LA OBEDIENCIA A LA REGLA DE ORO.



La mayoría de nosotros conoce la Regla de oro desde la niñez: 

debes tratar a los demás como quieres ser tratado. 


Para los niños, esta regla parece tener sentido, es lógico compartir si ellos quieren que los demás compartan con ellos; y evitar golpear a otros, porque a ellos no les gustaría ser después las víctimas, pero, a medida que la vida sigue y que las relaciones se vuelven más complicadas, esta sencilla norma ética no parece cuadrar con tus circunstancias, por ejemplo, imagínate que tu socio te engañó,

¿Cómo puedes tratarlo con respeto después de haberse aprovechado de ti? 

¿Una actitud perdonadora no le abriría la puerta para que vuelva a hacerlo
Sin embargo, el mandamiento de Dios se aplica a esta situación.

La obediencia puede ser difícil, porque cuando eres herido o tratado injustamente, tu instinto es vengarte, de un momento a otro comienzas a hablar a espaldas de una persona, o a demostrarle un desprecio sutil. 

A la naturaleza humana le gusta la venganza por el mal recibido, en realidad, no eres capaz de hacer otra cosa si depende solo de ti, por fortuna, como creyente tienes al Espíritu Santo en ti, que te da el poder de perdonar, por eso, aunque tu capacidad no es suficiente para dar una respuesta que agrada a Dios, por medio del Espíritu tienes la opción de obedecer.

“El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” 
(Confirma esta verdad leyendo la carta de Pablo a los Gálatas 5:22, 23), 

¿Son evidentes estas características en ti?

 Pídele a Dios el poder sobrenatural para responder de la manera correcta.

 -Copiado.♦️💜

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